Celebramos 25 años de un matrimonio que ha sido edificado para la honra y la voluntad de Dios. Un testimonio vivo de amor, compromiso y fidelidad, donde cada etapa ha sido guiada por la gracia y el propósito del Señor. A lo largo de estos años, su unión ha reflejado principios eternos, siendo ejemplo de entrega, perseverancia y fe para muchos. Han demostrado que cuando Dios es el centro, el amor permanece firme y da fruto abundante. Honramos su vida, su matrimonio y el legado que continúan dejando. Que los años venideros sigan siendo llenos de bendición, propósito y la perfecta voluntad de Dios.
